LA TIERRA DEL ETERNO SOL

LA LAGUNA DE HUACACHINA-ICA
Es considerada la tierra de sol eterno, de dunas que barre incansable el viento y de una costa privilegiada. Ica es un verdadero oasis en nuestro país.
A pesar de encontrarse en medio de uno de los desiertos más áridos del planeta, Ica produce inmejorables espárragos, uvas, pecanas, pallares y frijoles, entre otros cultivos de exportación. Gracias al notable esfuerzo de sus agricultores, herederos de una tradición que se remonta a tiempos anteriores a los incas.
Hoy Ica ofrece una larga lista de atractivos turísticos que van desde casonas y bodegas con siglos de historia a hermosas playas. Pero no olvidemos las famosas líneas de Nazca y los deportes de aventuras como los tubulares y el sand board.
Uno de los lugares más visitado de la ciudad es “La laguna de Huacachina”, que está rodeado por enormes dunas de arena fina. Se puede decir que es el balneario favorito de todos los iqueños.
Esta laguna tiene un color verde profundo, que se formó con las aguas de corrientes subterráneas de esta parte del desierto. Lo que también llevó a que su alrededor empezaran a crecer diferentes clases de árboles y vegetación como son los árboles de palma y los de eucalipto, en donde varias especies de pájaros migratorios consiguen un hogar temporal.
Este lugar en la actualidad lo puedes ver bien poblado en sus pintorescas casas y con cientos de turistas que año a año viajan para ver esta maravilla natural. Hacia finales del siglo diecinueve estaba prácticamente deshabitado hasta que la italiana Angela Perotti redescubrió las propiedades médicas de las aguas de la laguna y de las arenas que la rodean.
“Son muy buenas para enfermedades de la piel y contra el reumatismo”, afirmó Angela Perotti. Que en algunas décadas después, hacia los años de 1940, este lugar se convirtió en uno de los balnearios de mayor importancia en el Perú. Por esa razón construyeron hoteles y otras facilidades propias de un lugar tan turístico.

ICA: MI CIUDAD QUERIDA
”Viví 22 años en esta hermosa ciudad y me siento totalmente iqueña de corazón ”, cuenta Micaela Alarcón, una joven que a pesar de dejar a su familia por ir a trabajar, aún recuerda ese lugar que la vio crecer junto a sus hermanos.
Micaela vivió parte de su vida en este oasis tan visitado por muchos de turistas y ella nos revela que anécdotas pasó en aquel tiempo que estuvo ahí.
“Mis hermanos y yo , mientras que papás trabajaban, bajamos al balneario donde todo ahí era diversión y alegría”, confiesa ella, que su temor era que en una de las tantas aventuras sea castigada junto a sus hermanos.
Los padres de Micaela se dedicaban a la venta de artesanías propias del lugar. Este trabajo era el sustento diario de esta familia, que prácticamente vivía del turismo que existe en el balneario.
“Recuerdo que cuando era muy niña, antes de entrar a la laguna, mis hermanos y yo nos enterrábamos con el barro fangoso que en aquel tiempo contenía azufre y era medicinal”, relata Micaela.
Muchas personas creían que con ese barro curaban sus males como enfermedades de la piel , reumatismo y los riñones. Esto hacia que la gente no solo frecuente el balneario por diversión sino por las propiedades curativas de su agua.
“Hoy en día puedo decir que el Oasis ya no es el mismo del que era antes”, confiesa Micaela, quien al ver regresado a su ciudad natal se dio por sorprendida que la Laguna de Huacahina ya no era de agua natural.
Al pasar los años, hoy el oasis de América, es interrumpido por las discotecas que se encuentran a su alrededor que altera a la vez la tranquilidad de los habitantes. Debido a esto podemos decir que nuestro turismo no ha sido afectado y ha incrementado más la visita a la Laguna de Huacachina.